¡Buenas~!
Espero que todos estéis muy bien. Yo esta semana me la estoy tomando en plan relax, así que no estoy teniendo problemas para mantener el ritmo del blog, ¡yay!
Volvemos otra vez con mis queridos retos. En esta ocasión tenía que cocinar algo que quisiera probar. Ya sabéis que cocinar no es lo mío, al menos por ahora, y la otra vez tuve problemas para preparar algo japonés. Los Yatekomo se quedaron cortos, pero en esta ocasión he subido de nivel: tallarines con salsa parmesana.
No os riáis, anda. Digamos que es como la secuela del reto anterior. Por otra parte, en mi casa no somos mucho de salsas y me apetecía probar (además de que era de lo poco que estaba a mi nivel). Es lo que tiene quedarse a comer en la Uni, que te acabas acostumbrando a cosas que pensabas que jamás te gustarían.
En cuanto a la elaboración, no tiene ciencia ninguna; fui siguiendo las instrucciones del sobre y parecía que todo iba bien... Me subestimaba. Mis poderes anti-cocina no tienen límites. Cuando parecía que todo iba a salir bien, me di cuenta que había algo malo desde el principio. No podía ser...
¡ME PASÉ CON EL AGUA!
Increíble, pero cierto. Casi hago sopa más que pasta. Debería ser una veterana de la cocina italiana de tanto que la como, pero noooo. Umiko's time is here! Lo bueno es que poniéndo el agua a hervir conseguí salvar el plato, aunque los fideos estaban blanditos. Pero bueno, salió comestible, que ya es algo.
Al final le añadí unas salchichas y este fue el resultado:
He de decir que estaba bastante rico y hasta me animaré a repetir algún día. Eso sí, ya me encargaré yo de no volver a cagarla de la misma manera, os lo aseguro.
Aprovecho para comentarios que estaba mañana me tocó ir a la compra -como casi siempre- y me encontré con esto nada más entrar en la sección de congelados del Lidl:
Flipé en colores; ¿helado de té verde? ¿Really? Sabía que me lo tenía que llevar a mi casa para probarlos. Lo que viene dentro son unos pequeños tarritos individuales. Tengo que confesaros que fue una total decepción... al principio me sabía bien, pero... buff me costó horrores acabármelo (y voy yo y me cojo dos... anda que...).
Espero y deseo que el verdadero japonés sepa mucho mejor. Con lo que me gustaban los mikados de té, me extrañaría mucho que fuesen tan malos. También soy consciente de que cuando importan comidas de otros países las modifican ligeramente para que a la gente de la zona le guste.
Y bueno, eso es todo en cuanto a comida -habrá que ir dejando de picotear-. ¿Y vosotros? ¿Habéis probado algo de lo que he hecho yo?
Estoy preparando secciones nuevas, sobre todo de escritura creativa y relatos propios, además de reseñas. ¿Os gustaría leer algo mío? Pregunto por curiosidad, ya que supongo que lo acabaré subiendo igual xD
Nos veremos mañana con yaoi warning~
Matta ne :)








