¡Hola~!
Después de un examen mortal al que he sobrevivido -casi airosamente- al fin estoy de vuelta. En serio, ha sido una semana muy estresante y la ansiedad me ha jugado más de una mala pasada, pero, aunque casi me parece mentira, al fin se ha terminado y podré retomar mi ritmo de trabajo habitual.
En cuanto a los retos de estas dos semanas, los he traído juntos porque eran demasiado cortos y no merecía la pena hacer dos entradas separadas. Además, el primero era dar un abrazo por sorpresa a un familiar, por lo que no tengo pruebas de ello (tendréis que confiar en mi palabra). Se lo di el otro día a mi abuela cuando fui a tomar un café a su casa. No es que sea muy cariñosa, así que es algo bastante complicado para mí, sobre todo porque no me siento cómoda. En fin, una vez al año no hace daño.